Leer en inglés: Why Children Need to Keep Practicing Skills They’ve Already Mastered
Cómo entender el mantenimiento de habilidades y mantener el aprendizaje significativo sin repeticiones innecesarias.
Uno de los desafíos al enseñar a los niños es saber qué hacer después de que dominan una habilidad. Dedicamos tiempo a enseñar algo nuevo, recopilamos datos que muestran que el niño puede realizarlo de forma independiente y, con el tiempo, pasamos al siguiente objetivo. Pero ¿significa eso que debemos dejar de practicar por completo la habilidad original?
No necesariamente. Que un niño haya aprendido algo no significa que la habilidad vaya a mantenerse sólida para siempre sin oportunidades de usarla. Al mismo tiempo, no queremos dedicar tanto tiempo a repasar habilidades dominadas que descuidemos el aprendizaje nuevo.
El objetivo es encontrar un equilibrio entre mantener lo que el niño ya sabe y ayudarle a seguir desarrollando nuevas capacidades.
¿Qué es el mantenimiento de habilidades?
En el análisis aplicado de la conducta, el mantenimiento se refiere a la ejecución continuada de una habilidad aprendida a lo largo del tiempo [2] después de que los procedimientos de enseñanza originales se hayan reducido o suspendido. Un niño puede demostrar dominio durante la instrucción, pero también queremos saber si la habilidad sigue disponible semanas o meses después. Esto es especialmente importante en el caso de habilidades que el niño no usa con frecuencia en la vida cotidiana.
Por ejemplo, supongamos que hemos enseñado a un niño a identificar varios objetos en un libro. El niño puede identificar correctamente la luna, el teléfono y la chimenea. Una vez dominados esos objetivos, podemos empezar a enseñar objetos nuevos.
Pero si el niño nunca vuelve a tener la oportunidad de identificar los objetos que ya dominaba, no sabemos si esas habilidades seguirán siendo sólidas. Practicarlas periódicamente nos ayuda a evaluar el mantenimiento y ofrece oportunidades para fortalecer las respuestas.
El mantenimiento no es una señal de que el niño no haya aprendido. Es una forma de asegurarnos de que el aprendizaje siga siendo útil con el tiempo.
El mantenimiento no tiene por qué ser aburrido
Hace poco hablaba con una terapeuta sobre un programa en el que se usaba el libro Goodnight Moon. El niño ya dominaba la identificación de algunos de los objetos del cuento, pero todavía estábamos trabajando en la identificación del teléfono. La terapeuta se preguntaba si debía seguir pidiéndole al niño que identificara objetos que ya dominaba.
Mi respuesta fue que sí, sobre todo porque estábamos leyendo un libro juntos. Leer Goodnight Moon es una actividad agradable, y señalar imágenes conocidas puede formar parte de esa experiencia. No necesitamos dejar de preguntar por la luna simplemente porque el niño ya sabe dónde está.
Podemos seguir incorporando las habilidades dominadas de forma natural mientras centramos la instrucción formal y la recopilación de datos en el objetivo actual. Así, el niño tiene oportunidades de practicar sin dedicar tiempo innecesario a ejercicios repetitivos.
Una habilidad dominada también puede aparecer en el juego, las rutinas del aula, las conversaciones, las salidas y las actividades de cuidado personal. Si un niño ha aprendido a identificar un vaso, podríamos usar esa habilidad durante la merienda. Si el niño ha aprendido a seguir una instrucción conocida, podríamos incluirla en una transición en el aula. Estas breves oportunidades pueden ser más significativas que repetir la misma pregunta muchas veces sentados a una mesa.
No confundir el mantenimiento con la adquisición
La adquisición se refiere al aprendizaje de una habilidad nueva, mientras que el mantenimiento se refiere a seguir demostrando una habilidad que ya se ha aprendido. Son propósitos de instrucción distintos y pueden requerir cantidades diferentes de tiempo de enseñanza.
Una habilidad nueva puede necesitar práctica frecuente, ayudas y oportunidades de aprendizaje cuidadosamente organizadas. Una habilidad dominada puede requerir solo práctica ocasional para mantenerse sólida. A veces el niño usa la habilidad de forma natural a lo largo del día, por lo que se necesita poca programación adicional de mantenimiento. Otras habilidades pueden necesitar oportunidades más deliberadas porque no ocurren con frecuencia en el entorno habitual del niño.
Debemos tomar esas decisiones en función de cada niño y de cada habilidad. No existe un único calendario de mantenimiento que sea adecuado para todos los objetivos.
Puede ser útil hacerse algunas preguntas prácticas. ¿Usa el niño esta habilidad de forma natural? ¿Con qué frecuencia aparece la habilidad en la vida diaria? ¿Ha mostrado el niño la habilidad con diferentes personas y materiales? ¿Qué ocurre cuando la habilidad no se practica durante un tiempo? Las respuestas pueden ayudarnos a decidir si las oportunidades naturales son suficientes o si se necesita una práctica más estructurada.
Por qué no deberíamos seguir enseñando lo mismo para siempre
Supongamos que trabajo con un niño que domina la denominación de objetos comunes. Le muestro un teléfono y le pregunto: “¿Qué es esto?”. El niño responde de inmediato: “Teléfono”.
Luego le muestro una botella de agua. “¿Qué es esto?”. El niño dice: “Botella de agua”.
Si el niño ha demostrado esas habilidades de forma constante con diferentes personas y en distintas situaciones, probablemente no necesito pasar el resto de la sesión haciendo las mismas preguntas. El niño ya sabe las respuestas, y quizá aprovechemos mejor nuestro tiempo enseñando algo nuevo.
Eso no significa que nunca volvamos a practicar esas denominaciones. Significa que podemos incorporarlas a las actividades cotidianas en lugar de continuar con una instrucción intensiva que ya no es necesaria.
Presentar repetidamente un objetivo fácil también puede hacer que el aprendizaje resulte menos atractivo. Un niño puede aburrirse cuando la experiencia de instrucción nunca cambia, mientras que otro puede aprender que participar consiste únicamente en responder preguntas cuando un adulto le presenta una tarjeta. Un mantenimiento bien pensado mantiene la habilidad disponible sin permitir que los objetivos anteriores desplacen las nuevas oportunidades.
La generalización ayuda a sostener el mantenimiento
Una de las mejores formas de ayudar a los niños a mantener sus habilidades es enseñarles a usarlas en situaciones significativas. Si un niño aprende a identificar un auto a partir de una tarjeta con imagen, podemos practicar la identificación de autos en libros, durante el juego y mientras viajan en auto. La habilidad se conecta con las experiencias cotidianas del niño.
Esto también favorece la generalización. El niño aprende que la palabra “auto” se aplica a muchos autos diferentes y no a una imagen concreta usada durante la instrucción. A medida que la habilidad se vuelve útil en más situaciones, el niño puede tener más oportunidades naturales de practicarla.
Ese es un objetivo importante. No queremos que los niños demuestren sus habilidades solo cuando alguien les presenta materiales de instrucción y les hace una pregunta. Queremos que usen lo que han aprendido en su vida cotidiana.
La generalización también nos da mejor información sobre la solidez de la habilidad. Un niño puede identificar una imagen conocida durante la terapia, pero necesitar más apoyo para identificar un objeto real en casa o en la escuela. Esa diferencia no significa que la enseñanza haya sido en vano. Nos indica dónde se necesita práctica adicional y qué condiciones deberían incluirse en la instrucción futura.
Mantener los datos de mantenimiento significativos
Los datos de mantenimiento no tienen por qué ser exactamente iguales a los datos de adquisición. Durante la adquisición, podemos recopilar información con frecuencia para decidir si un nuevo procedimiento de enseñanza está funcionando. Durante el mantenimiento, podemos comprobar la ejecución periódicamente o registrar cómo aparece la habilidad durante las rutinas habituales.
Aun así, la medición debe ser lo suficientemente clara como para ayudarnos a tomar decisiones. Debemos saber qué respuesta estamos buscando, si el niño respondió de forma independiente y qué condiciones rodearon la oportunidad. Si el niño necesitó una ayuda, debemos registrarlo en lugar de describir la respuesta como totalmente independiente.
También debemos distinguir el mantenimiento de un nuevo ensayo de enseñanza. Si un niño responde a una pregunta conocida durante un cuento, puede tratarse de una oportunidad natural de mantenimiento. Si organizamos práctica repetida porque el niño empieza a tener dificultades, quizá estemos volviendo a una instrucción más intensiva. Ambas cosas pueden ser apropiadas, pero cumplen propósitos distintos y deben describirse con precisión.
¿Qué pasa si una habilidad dominada empieza a deteriorarse?
A veces un niño empieza a cometer errores en una habilidad que antes dominaba. Cuando esto ocurre, debemos investigar en lugar de suponer simplemente que el niño lo ha olvidado todo. Quizá los materiales hayan cambiado, la instrucción se esté presentando de otra manera o el niño no haya tenido suficientes oportunidades de practicar.
Puede que necesitemos ofrecer enseñanza adicional o aumentar temporalmente la frecuencia de la práctica. También debemos considerar si el criterio de dominio original demostró adecuadamente que la habilidad estaba establecida. A veces, lo que parecía dominio era en realidad una ejecución bajo un conjunto limitado de condiciones.
También vale la pena considerar los cambios en la vida del niño. Un aula nueva, un interlocutor de comunicación diferente, una enfermedad, el cansancio, el estrés o un cambio en la motivación pueden afectar la ejecución. Un deterioro en un entorno no significa necesariamente que la habilidad haya desaparecido en todas partes.
Lo importante es responder a lo que estamos observando. Los datos de mantenimiento nos ayudan a determinar si una habilidad sigue siendo sólida y si se necesita instrucción adicional.
Mantener no es lo mismo que dejar estancado a un niño
A algunos adultos les preocupa que seguir practicando habilidades antiguas signifique que el niño no avanzará. Eso puede ocurrir si el mantenimiento se planifica mal, pero no es una parte inevitable del mantenimiento.
El propósito no es mantener al niño trabajando en el mismo objetivo para siempre. El propósito es proteger el aprendizaje útil y, al mismo tiempo, dejar espacio para nuevos desafíos. Un niño puede practicar denominaciones conocidas durante la lectura de un libro mientras aprende a responder a un nuevo tipo de pregunta. Puede seguir una rutina del aula que ya domina mientras aprende un nuevo paso de cuidado personal. Puede usar una respuesta comunicativa ya establecida mientras aprende a comunicar un mensaje más complejo.
El mantenimiento y la adquisición pueden darse dentro de la misma actividad. La diferencia está en lo que ya se espera que el niño sepa, lo que se está enseñando y la información que el equipo está recopilando.
Seguir haciendo avanzar el aprendizaje
Quiero que los niños sigan desarrollando nuevas habilidades, pero también quiero que conserven las que ya han aprendido. Esos objetivos no están en conflicto. Podemos mantener las habilidades conocidas mientras introducimos nuevos desafíos y ampliamos lo que los niños pueden hacer.
La clave está en evitar tratar cada objetivo dominado como algo que requiere la misma cantidad de atención instruccional para siempre. Algunas habilidades pueden mantenerse de forma natural, mientras que otras pueden necesitar práctica estructurada periódica. Enseñar bien implica saber distinguirlas.
Cuando planificamos el mantenimiento con cuidado, protegemos el aprendizaje previo sin permitir que desplace las nuevas oportunidades. Damos a los niños ocasiones de usar lo que saben, detectamos cuándo una habilidad necesita apoyo y seguimos avanzando hacia una independencia significativa.
Referencias
[1] Stokes, T. F., & Baer, D. M. (1977). An implicit technology of generalization. Journal of Applied Behavior Analysis, 10(2), 349–367. [https://doi.org/10.1901/jaba.1977.10-349] [2] Cooper, J. O., Heron, T. E., & Heward, W. L. (2020). Applied Behavior Analysis (3rd ed.). Pearson. [https://www.pearson.com/en-us/subject-catalog/p/applied-behavior-analysis/P200000001665]
